Enfermedades estacionales: ¿qué hacer ante un resfriado?

Con el cambio estacional es muy común que, aunque las primeras jornadas vengan acompañadas del calor propio de los días de verano, es habitual que según vaya avanzando, el otoño se haga notar con la disminución de luz solar y el paso de una época calurosa a una muchísimo más fría, y que esto influya en la salud de muchas personas, siendo muy habitual que muchas personas tiendan a enfermar de gripe o resfriado.

De este modo, por muy cuidadosos que seamos, la posibilidad de que tengamos un catarro en invierno es elevadísima: la mayoría de personas contraen el resfriado común como mínimo una vez el año. Existen más de 200 tipos de virus que pueden causar esta patología, por lo que no existe un tratamiento completamente efectivo que lo cure. Es por ello, que la única forma eficaz de evitar los contagios es prevenir, en la medida de lo posible, la transmisión de los virus entre personas.

En estos casos, o en casos más graves que deriven en gripe, es importante advertir no utilizar antibióticos para combatirlo, ya que estos medicamentos sólo son eficaces en enfermedades de origen bacteriano y no frente a infecciones causadas por virus. Asimismo también es necesario seguir una serie de pautas saludables para evitar contraer un resfriado, como lavarse a menudo las manos, taparse la boca y la nariz con un pañuelo desechable al toser o estornudar, evitar tocarse los ojos, la nariz y la boca para no introducir los gérmenes dentro del organismo, no compartir alimentos, cubiertos o pañuelos y ventilar con frecuencia las habitaciones para evitar que los virus se concentren en una estancia. Además, cabe añadir que la mejor forma de evitar los resfriados es mantener nuestro sistema inmunológico en condiciones óptimas. Para ello, es importante dormir un mínimo de siete horas diarias, reducir el estrés y llevar una alimentación equilibrada.

No obstante, si a pesar de estas recomendaciones acabamos sufriendo un resfriado, podemos seguir unos consejos para ayudarnos a aliviar los molestos síntomas, que en circunstancias normales desaparecerán en un periodo de entre cuatro y diez días.

Algunos consejos para aliviar los síntomas del resfriado son:

  1. Descansar todo lo que sea posible, especialmente si se presenta fiebre. De esta forma, permitiremos que nuestro organismo recupere fuerzas.
  2. Mantener un ambiente cálido y sin excesiva humedad.
  3. Evitar los cambios bruscos de temperatura y las bebidas excesivamente frías –con hielos- o calientes.
  4. Dejar de fumar y evitar los ambientes con humo, ya que irritan todavía más nuestra garganta y mucosas.
  5. Alimentarse adecuadamente. Especialmente con frutas y verduras, que son fuentes de vitaminas y minerales que ayudan al cuerpo a desarrollar sus propias defensas.
  6. Beber gran cantidad de líquidos. Puesto que ayudan a eliminar la mucosidad, previenen la deshidratación y alivian el dolor de garganta. Sin embargo, hay que evitar las bebidas alcohólicas, que pueden interferir con la medicación.
  7. Realizar aspiraciones de agua con sal o vahos de eucalipto. Para aliviar la congestión nasal. Se consigue también una acción expectorante. En el caso de niños pequeños con exceso de mucosidad, se recomienda el lavado nasal con suero fisiológico 15 minutos antes de las comidas y antes de irse a dormir.
  8. Beber mucho y hacer gárgaras con agua caliente con limón y miel. La acción emulgente nos permite calmar el dolor de garganta. A pesar de la creencia popular, es preferible emplear agua a frente a la leche con miel, ya que los lácteos pueden aumentar la mucosidad.
  9. Consultar al farmacéutico y evitar la automedicación. Como profesional de la salud, el farmacéutico sabrá aconsejarnos tanto acerca de hábitos saludables como de los distintos tratamientos a nuestro alcance. Además, si se quiere recurrir a fármacos que alivian los síntomas, como antigripales, descongestivos, o analgésicos, es indispensable contar con su asesoramiento o el de un médico.
  10. Cuidado con los antibióticos. Es muy importante que no se tomen antibióticos por cuenta propia: además de que no son efectivos contra el catarro, ya que este está causado por un virus y no por una bacteria, el hecho de utilizarlos de manera incorrecta o frecuente puede hacer que nuestro organismo se haga resistente a ellos. Esto implica que, cuando realmente los necesitemos para tratar alguna enfermedad no tengan el efecto esperado.
Los artículos aquí publicados son redactados por el Dpto. de Comunicación y Social Media de Cecofar.

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