Nos viene al pelo: Los piojos

Rascarse la cabeza puede ser indicio de algo más que estar buscando una idea brillante. Es cada vez más frecuente que con el comienzo del curso escolar reaparezcan las infestaciones por piojos de la cabeza (Pediculus humanus capitis) en la población infantil. Este parásito acompañó al ser humano en todo el mundo desde tiempos inmemoriales y continúa siendo un problema sanitario y social difícil de resolver.

Aunque tradicionalmente la infestación por piojos se produce en poblaciones con una higiene personal descuidada y donde no son frecuentes los baños y cambios de ropa, los insectos prefieren vivir en la piel limpia, por eso es posible que una persona que mantiene una higiene correcta se contamine tan fácilmente.

Esto puede sucederle a cualquier niño de manera que tener piojos en la cabeza no debe ser nada vergonzoso. Cuanto más se conozca sobre los piojos de la cabeza, mejor preparado se estará para eliminarlos completamente de la familia y del hogar afectados.

El piojo es un insecto del tamaño de una semilla de sésamo de color grisáceo, sin alas, que succiona la sangre de la cabeza para alimentarse. Su saliva es extremadamente irritante y la hembra coloca sus huevos (liendres), de 100 a 300,  que se sujetan a un pelo como si de un “pegamento” se tratara. La liendre tiene forma ovalada de color blanco que se distingue de la caspa porque está muy agarrada y sujeta al pelo. De estos huevos, a los 7 ó 10 días, sale el piojo que pronto se hará adulto y comenzará a picar y a poner más huevos. La irritación puede ser tan intensa que, al rascarse, se pueden producir rasguños en la piel e infecciones bacterianas.

Los adultos no son tan propensos, actualmente, a la infestación que se localiza principalmente en la cabeza, y en algunos casos puede afectar a cejas, pestañas y barba.

El piojo es un parásito, es decir que vive a expensas de otro, y se alimenta de sangre varias veces al día. La parasitosis de piojos se llama PEDICULOSIS.

La prevención 

Como medida preventiva, sobretodo al inicio del curso escolar, revisaremos frecuentemente la cabeza de los niños, y especialmente detrás de las orejas y en la nuca. Indicaremos a nuestros hijos la conveniencia de no intercambiar útiles como peines, gorros, gomas, horquillas, toallas en la piscina, etc También conviene hacerlo cuando se sepa que en la escuela del niño hay un brote de piojos. Estaremos alerta cuando alguno de nuestros hijos manifieste picores, o cuando veamos que se rasca inusualmente la cabeza por la zona de  la nuca o detrás de las orejas.

El contagio 

La forma de transmisión más corriente de los piojos es el contacto directo. Además del de persona-persona por  contacto de sus cabellos, el uso de peines, cintas, gorras, toallas u otros objetos infestados por piojos o liendres es otra forma de contaminarse.

Signos y síntomas 

Los principales síntomas de una infestación por piojos son:

.-Picazón súbita e intensa en el cuero cabelludo o detrás de las orejas.

.-Rascarse cabeza y orejas

.-Pequeñas morderuras rojas, grandes llagas y costras por rascarse.

.-Liendres blancas pegadas a la base del cabello.

Tratamiento 

Existe un grupo de sustancias capaces de matar a los piojos de forma efectiva. No son cosméticos sino auténticos medicamentos, motivo por el que las normas de utilización deben ser respetadas al máximo. Estas sustancias no están indicadas en niños menores de 2 años en cuyo caso deberá consultarse al médico o en el caso de que el niño se haya rascado tanto como para haberse herido o infectado el cuero cabelludo.

Consejo del farmacéutico

 El farmacéutico nos puede asesorar en una correcta eliminación de los piojos. Esta consiste en tres pasos:

  • La eliminación del piojo, usando un pediculicida
  • La retirada de piojos y sus liendres con una lendrera por eliminación mecánica.
  • Prevenir la recaída y el contagio a otras personas

Los pediculicidas utilizados o productos para la eliminación pueden ser químicos (que los envenenan) o físicos (les ahoga taponando los agujeros repartidos por el cuerpo del piojo a través de los que respiran) según su forma de actuar. En el primer caso se utiliza principalmente la permetrina y en el segundo la dimeticona que se tolera muy bien.

En niños menores de 6 meses el farmacéutico recomendará la eliminación mecánica; entre 6 meses y 2 años la eliminación mecánica y las siliconas como la dimeticona al igual que en el embarazo, lactancia y ancianos; para mayores de 2 años y adultos recomendará la permetrina, siliconas y eliminación mecánica

En el caso de detectar liendres y/o piojos se aplicará sobre el cabello y cuero cabelludo seco una loción antiparasitaria hasta que quede bien mojado, frotar suavemente especialmente en la nuca y detrás de las orejas. La cantidad a aplicar será en función de la abundancia de pelo debiendo asegurarse que se ha mojado todo el pelo. Cubrir la cabeza con un gorro de plástico (la toalla absorbe el producto) y dejar que el producto actúe durante unos treinta minutos. Posteriormente se procede a lavar el cabello con champú. Una vez aclarado el pelo, quitar los piojos muertos y las liendres con la mano o, mejor, con una lendrera (peine especial con una separación mínima entre dientes). Una aplicación suele ser suficiente pero es conveniente repetir el tratamiento a los 10 y 20 días (evitando así que liendres no eliminadas en el primer tratamiento puedan seguir su ciclo vital).

En la farmacia podemos encontrar 3 tipos de lendreras: las clásicas con púas de plástico o metal, las eléctricas que al contactar con el piojo provocan una descarga que lo mata o las que tienen radiación uva con las que se aprecian muy bien las liendres.

Los peines, adornos del pelo etc; se sumergirán en la loción especial durante una hora. La ropa, toallas etc, se lavarán con agua caliente a temperaturas superiores a 70ºC.

Es importante tratar con champú o loción pediculicida solamente aquellas personas que estén infestadas, y no utilizarlo como preventivo porque pueden favorecer la creación de resistencias al producto, podemos lavar el cabello con vinagre cuando en el colegio se ha dado algún caso, ya que el piojo lo rehuye.

Los compañeros de colegio o guardería, los parientes y las personas que hayan tenido contacto estrecho con el individuo parasitado deben ser examinados minuciosamente. La comunicación al colegio en el caso de niños infestados se hace imprescindible para que los alumnos parasitados sean tratados simultáneamente, ya que se pueden producir contagios entre niños afectados todavía no tratados y niños ya tratados. Los niños no parasitados, como se ha dicho anteriormente, no se tienen que tratar.

Debemos recordar que:

1.- El tratamiento de la pediculosis necesita tiempo y perseverancia.

2.- Respetar las normas y pautas

3.- La pediculosis no tiene nada que ver con la falta de higiene, ni tiene que ser motivo de vergüenza.

 

Si se respetan las normas de actuación y las pautas del tratamiento  los piojos no nos tomarán el pelo…

 

 

 

Belén Villalmanzo
Farmacéutica. Soy una apasionada de la salud. Colaboro de manera activa en diferentes medios de comunicación. Directora Técnica del Colegio Oficial de Farmacéuticos de Burgos.

1 Comment

  1. Muy buenas! me ha gustado el artículo, no soy muy de comentar pero hoy me lo salto jeje me gustó mucho tu blog :)

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